Cel: 81 10 23 94 10
Bosques de Pinos 627
Fracc. Bosques del Poniente
Santa Catarina, N.L.
Consulta aquí el mapa de ubicaciónExisten diversas teorías sobre la personalidad, en este espacio explico una que me gusta mucho y me parece muy clara y útil para ayudarnos a comprendernos a nosotros mismos y comprender a otras personas muy diferentes a nosotros.
Esta teoría de la personalidad la desarrolló Jean Shinoda Bolen, y quien guste puede encontrar más información en sus libros Las diosas de cada mujer y Los dioses de cada hombre. En el resumen que presento de las diosas femeninas aparecen entre paréntesis las páginas de las que fui tomando la información, espero que encuentren aquí algo enriquecedor que les permita conocerse mejor.
Actualmente estoy agregando los dioses masculinos, que son igualmente interesantes y reveladores, puedes consultar los avances en:
En
Las diosas de cada mujer, Jean Shinoda
Bolen, analista junguiana, expone su teoría de la psicología femenina. Parte
de la idea de que una mujer puede ser inconsciente de las fuerzas internas que
influyen en lo que hace y en cómo se siente, y describe esos patrones internos
bajo la forma de arquetipos de diosas
griegas (19), seis diosas del olimpo: Hestia, Deméter, Hera, Artemisa, Atenea
y Afrodita, más Perséfone.
Un arquetipo es una
imagen interna activa en la psique,
que surge desde el inconsciente colectivo, una imagen que determina inconscientemente
el comportamiento y las respuestas de una persona. Shinoda indica que “como
nombres para los arquetipos, por supuesto, las diosas son útiles únicamente
cuando las imágenes se ajustan a los sentimientos de la mujer, ya que los arquetipos
no tienen realmente nombres”. (35)
“Es una teoría basada en
la observación de la diversidad de
las mujeres normales que existen entre las mujeres.”
(21) Considera que una vez que la mujer se vuelve consciente de las fuerzas
que influyen en ella (desde dentro arquetipos de diosas y desde fuera estereotipos
culturales), obtiene el poder que ese autoconocimiento proporciona, poder de
decidir su vida (24). Y es deseable para sí misma que cada mujer elija conscientemente,
ya que “los arquetipos existen fuera del tiempo, desinteresados de las realidades
de la vida o de las necesidades de una mujer.”
(45)
Usualmente, una mujer vive
un arquetipo principal y algunos aspectos de los demás arquetipos. Un paso importante
es detectar cuál es ese arquetipo (diosa) principal. Cada mujer posee dones
(de “sus” diosas) que ha de aceptar con agradecimiento y sobre los que tiene
que aprender. Tiene también riesgos (de “sus” diosas) que debe reconocer y superar
para cambiar. (24)
Todas las diosas son patrones
potenciales en la psique de todas las mujeres, aunque en cada mujer concreta
algunos de estos patrones están activados (energetizados o desarrollados) y
otros no. Hay una “diferencia entre patrones arquetípicos (que son universales)
y arquetipos activados (que están funcionando en nosotros)”.
(48)
En una familia, el patrón
de la diosa intrínseco a una niña interactúa con las esperanzas de los padres,
“cuando el patrón intrínseco y la familia ‘conspiran’ para hacer que una mujer
se acomode a una diosa, su evolución se vuelve unilateral”, es decir, no desarrolla
habilidades de otras diosas. (51)
Shinoda clasifica en tres
grupos a estas diosas griegas, cada grupo tiene sus características particulares:
a) Diosas
vírgenes
b) Diosas vulnerables
c) Diosa alquímica
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Conocida por los romanos como Diana, era diosa de la caza y de la luna, hija de Zeus y Latona, erraba por bosques, montañas y prados salvajes, en alegre compañía de su grupo de ninfas y perros cazadores. Vestida con una corta túnica, armada con un arco de plata, un carcaj (aljaba) de flechas a su espalda, era la arquera de disparo certero. Se la asociaba a animales no domésticos: ciervo, leona, oso (74). Hermana gemela de Apolo. Acudió repetidamente en ayuda de su madre.
Es la personificación del espíritu
femenino independiente. El arquetipo que hace posible que una mujer busque sus
propias metas en el terreno que ella misma elija.
Representa un símbolo de integridad, una unidad en sí misma, una actitud
de “puedo cuidar de mi misma”, que permite a una mujer funcionar por sus propios
medios, con autoconfianza, sintiéndose completa sin un hombre. (78)
El
enfoque sobre la meta y la perseverancia
a pesar de los obstáculos del camino o del carácter esquivo de la presa, son
cualidades de Artemisa que conducen a logros y éxitos (79). También es el arquetipo
del movimiento feminista: hermandad de las mujeres, realización y competencia,
independencia de los hombres y de las opiniones masculinas, y preocupación por
las mujeres y jóvenes escogidas como víctimas e indefensas. En su afinidad con
la naturaleza salvaje y no domesticada, Artemisa es el arquetipo responsable
de la unidad consigo misma y con la naturaleza que sienten algunas mujeres al
estar en las montañas, playas o desiertos (81).
De niña es la hermana pequeña
que pide igualdad. Al crecer, para que una mujer Artemisa compita y triunfe
con éxito y sin conflicto, es extremadamente importante la aprobación paterna,
si tiene padres que se oponen a ella, tiende a mantener una actitud desafiante
hacia afuera pero sintiéndose herida por dentro, suele sabotearse a sí misma,
realiza menos cosas de las que es capaz. Cuando consideran pasiva a su madre,
los esfuerzos de las hijas Artemisa para rescatar a sus madres suelen ser infructuosos
(86).
Los intereses que suelen perseguir
no tiene valor comercial, no abocan a una profesión ni aumentan la fama o los
bienes personales: la búsqueda es gratificante. El apoyo a grupos, la interconexión
con otras mujeres y las relaciones de guía respecto a mujeres más jóvenes en
el propio ámbito de éstas son expresiones naturales del arquetipo de la hermana.
La mujer Artemisa suele sentir que es igual a los hombres y muchas veces ha
sentido que el papel estereotipado que se esperaba que ella desempeñase era
antinatural (91).
La castidad es rara actualmente,
lo más probable es que, ya adulta, haya adquirido experiencia sexual como parte
de su tendencia a explorar y a intentar nuevas aventuras, puede verlo como un
deporte recreativo o una experiencia física. Cuando se casa su matrimonio suele
tener una calidad de igualdad, y es probable que siga manteniendo su nombre
de soltera (92). La pareja de gemelos Artemisa-Apolo es el modelo que se observa
con más frecuencia en las relaciones que las mujeres Artemisa mantienen con
hombres, ya sean amigos, colegas de trabajo o maridos. Suele estar atraída por
un hombre cuya personalidad tenga un aspecto estético, creativo, curativo o
musical, un hombre que la enriquezca interiormente. Relaciones menos compatibles
o complementarias iniciadas por Artemisa suelen resumir conflictos tempranos
padre-hija, con un marido que la critica y la socava. O puede que se enamore
de un hombre fuerte, sin poder después mantener el aspecto competitivo fuera
de la relación (95).
No siente ningún fuerte
impulso instintivo de ser madre, y le gustan los niños, pone su peculiar energía
de madre –que puede ser como la de una joven tía- al servicio de los hijos de
otras personas (97). Una mujer Artemisa entre 35 y 50 años puede encontrarse
en una “crisis de los cuarenta”, si no tiene aspectos de otras diosas. En la
tercera edad frecuentemente su actividad juvenil no cesa, no se detiene; su
mente o su cuerpo –generalmente ambos- están en movimiento.
Dificultades Psicológicas:
Normalmente producen sufrimiento
a los demás, en lugar de dolor a sí mismas:
a)
Desprecio por la vulnerabilidad: la
frialdad de la luna y la inhumanidad de la diosa de la luna, falta de calidez,
insensibilidad, indiferencia. Si quiere cambiar, debe descubrir que el amor
y la confianza de otra persona especial es algo muy preciado para ella (101).
Necesita echar en falta la intimidad emocional cercana y comprometida.
b) La cólera destructiva: destrucción enloquecida, hostilidad desproporcionada.
Debe enfrentarse a su propia capacidad de destrucción, ver cuanto daño se ha
hecho a sí misma y a los demás. “La humildad es la lección que le devuelve la
humanidad: se vuelve completamente consciente de que ella también es una imperfecta
mujer humana, y no una diosa vengativa” (103).
c) Inaccesibilidad: distancia emocional, está tan concentrada en sus propios objetivos,
que no se da cuenta de los sentimientos de las personas que la rodean, quienes
se sienten heridas. Ella tiene que lograr una atención consciente antes de poder
cambiar, necesita oír lo que dicen los demás y hacer caso de ello, un deseo
sincero de permanecer en contacto y accesible con aquellas personas que importan.
(104)
d)
Inmisericordia: lo despiadado de la
venganza o del castigo puede ser espantoso, la falta de piedad suele surgir
cuando juzga las acciones de los demás en términos de “blanco o negro”, sin
matices, una acción es completamente mala o buena, así como la persona que la
hace. Necesita desarrollar la empatía, aprender a sentirse vulnerable, volverse
más comprensiva, descubrir que las personas son más complejas de lo que había
pensado, perdonar a los demás y a sí misma por cometer errores, volviéndose
más compasiva (105).
Hay una elección crucial que debe hacer. Una mujer Artemisa tiene una parte joven, hermosa, confiada, que representa su vulnerabilidad, su disposición para la intimidad y su dependencia de los demás. Puede rescatar y proteger este aspecto de sí misma permitiéndole desarrollarse; o matar esta parte que tiene dentro de sí para estar concentrada y ser tan dura y clara como le sea posible (106).
Vías de desarrollo personal:
Para desarrollarse más allá de Artemisa, una mujer necesita aprender a amar y a preocuparse profundamente por otra persona, un hombre que la quiere, otra mujer, o un hijo. Es importante desarrollar tres aspectos: conciencia del paso del tiempo, darse cuenta de que no son la eterna juventud y reflexionar sobre el curso que llevan sus vidas. Conciencia de la importancia del amor, añoranzas de cercanía física y emocional que la llevan a una nueva receptividad al amor y a la intimidad. El tercero es el instinto de procreación y creatividad, una mujer Artemisa suele sentirlo en los años anteriores a los cuarenta, debe decidir qué es lo más importante para sí misma. (108)
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Diosa griega de la sabiduría y de la artesanía, conocida por los romanos como Minerva. Surgió de la cabeza de Zeus como una mujer totalmente desarrollada, no reconoció a su madre Metis, primera consorte real de Zeus, a quién él se tragó estando embarazada (112). Majestuosa y bella diosa guerrera que portaba, entre otras cosas, una coraza, un yelmo con la visera echada hacia atrás, y una lanza. Sus aptitudes eran la planificación y ejecución, estrategia, sentido práctico y resultados tangibles. Valora el pensamiento racional y defiende el dominio de la voluntad y del intelecto sobre el instinto y la naturaleza. Su espíritu se encuentra en la ciudad; para Atenea lo salvaje debe ser domesticado y sometido (111).
Es el patrón arquetípico
seguido por las mujeres lógicas, que son gobernadas por sus cabezas más que
por sus corazones. Ella muestra que pensar correctamente, conservar la cabeza
en el calor de una situación emocional y desarrollar buenas tácticas en medio
del conflicto, son rasgos naturales para algunas mujeres (114).
Motivada por sus propias
prioridades, disfruta de estar en medio de la acción y del poder masculinos.
Puede ser compañera, colega o confidente de hombres, sin desarrollar sentimientos
eróticos o intimidad emocional. La orientación realista de Atenea hacia el mundo
tal como es, su actitud pragmática, su adecuación a las pautas “adultas” (esto
es, a las tradicionalmente mantenidas), y la ausencia de romanticismo o de idealismo
completan esta impresión de Atenea como el epítome del “adulto sensato”. (115)
Asociada con un mentor
poderoso, se abre camino. Puede utilizar su capacidad para pensar con arreglo
a una estrategia para continuar sus propios proyectos, o como compañera-consejera
de un hombre ambicioso en ascenso. Diplomática, prospera en los ámbitos comercial,
académico, científico, militar o político. (116)
“La hija del padre”, casi
de manera natural, gravita alrededor de hombres poderosos que tienen autoridad,
responsabilidad y poder. Ella espera una lealtad en ambos sentidos, una vez
le otorga su fidelidad, es su más ardiente defensora o su “mano derecha”. (118)
Es una defensora del derecho y de los valores patriarcales, que fomenta la tradición
y la legitimidad del poder del varón. Tiene poca simpatía por las personas perdedoras,
oprimidas o rebeldes. (119)
Posee una tendencia natural
a actuar siempre con moderación, a vivir dentro del “justo medio”. Igualmente,
estar acorazada es un rasgo Atenea. Las defensas intelectuales evitan a una
mujer así sentir dolor, tanto el propio como el de los demás. (120) Atenea se
activa siempre que una mujer escogida como víctima empieza a planificar maneras
de sobrevivir o liberarse (121)
Son mujeres que cultivan
una asexualidad sin edad. Y cualesquiera que sea la edad una vez que ha descubierto
los libros, probablemente siempre tendrá la nariz metida en uno. (122)
Cuando tiene un padre que
no se parece para nada a Zeus, su desarrollo como Atenea suele verse coartado.
A menos que ellas mismas sean mujeres Atenea, la mayoría de las madres de hijas
Atenea se sienten no apreciadas, o como si sus hijas pertenecieran a una especie
completamente diferente de seres. La hija puede que trate a su madre de incompetente.
(123)
De niñas piensan que la
mayoría de las niñas son tontas o torpes, puede disfrutar haciendo diferentes
artesanías, no suelen ser niñas problemáticas, las escenas de gritos y llantos
suelen estar notoriamente ausentes. Planifican el futuro. (125) La mujer Atenea
intenta hacer algo de sí misma, trabaja duro para conseguir sus metas y acepta
la realidad tal como es. (126)
Suelen faltarles amistades
femeninas íntimas, una mujer Atenea suele enfadarse con la mujer que se queja,
en vez de enfadarse contra el hombre contra el que se dirige la queja. (130)
En su relación con los
hombres posee una astuta habilidad para detectar a los ganadores, suele escoger
a su hombre, con una estrategia tan sutil que éste no se de cuenta, creyendo
que es él quien la eligió a ella, lucha por hacerse indispensable para él. (131)
Es más probable que su matrimonio sea una asociación de compañerismo, con una
comunicación excelente de acontecimientos, y casi inexistente sobre los sentimientos.
Es prácticamente impermeable a los celos sexuales (134). Si se divorcia, puede
“desprenderse” de su marido con relativamente poca emoción o pena (135). En
cuanto a los hijos, suele contratar amas de casa o niñeras que los cuiden (137).
Los años de la mediana edad de una mujer Atenea pueden desembocar inesperadamente en una crisis, (138) pueden activarse otras diosas, y por primera vez en su vida puede que reaccione de manera impredecible. (139) En la tercera edad se convierten en respetables pilares de la comunidad (140)
Dificultades Psicológicas:
a)
Identificación con Atenea. Existencia
unilateral: vive para su trabajo, carece de intensidad emocional, atracción
erótica, intimidad, pasión o éxtasis; se corta a sí misma de tener simpatía
con los sentimientos profundos, de sentirse afectada por el arte que exprese
sentimientos intensos, y de ser conmovida por la experiencia mística. Al vivir
en su cabeza pierde la experiencia de estar plenamente en su cuerpo. (141)
b) El efecto medusa: tiene la capacidad de intimidar a los demás y de suprimir
la espontaneidad, la vitalidad y creatividad de las personas que no son como
ella. (143) Cuando ya no se constituya en tribunal para juzgar a los demás,
reclamando internamente su autoridad para validar o invalidar lo que otras personas
sienten, piensan o viven, cuando se da cuenta de que tiene algo que aprender
de las personas y algo que compartir con ellas, y se relaciona entonces como
una igual, se habrá desprendido de su peto de Gorgona y de su efecto medusa.
(145)
c) Puede ser astuta o actuar sin escrúpulos para conseguir sus objetivos o derrotar a sus rivales, lo único que le importa es que la estrategia sea efectiva, es su lado oscuro; tiene dificultades para entender por qué la gente se enoja por una conducta inmoral o contraria a la ética. (146)
Vías de desarrollo personal:
Volverse hacia adentro, cuando sienta que su mente nunca está en calma, Atenea,
como diosa de la artesanía, al tejer, elaborar vasijas de cerámica, alcanza
un equilibrio interno al enfoque sobre el mundo externo. (147)
La recuperación de la niña,
descubrir en ella la niña que nunca fue, una niña que pueda ser confundida o
maravillada por algo nuevo, aceptándolo. Para volver a descubrir su niña perdida
tiene que reír, llorar y dejarse abrazar. (148)
El descubrimiento de su madre, necesita descubrir la fuerza de su madre, con frecuencia antes de que pueda valorar ninguna característica de su madre en ella misma, aprender que los valores matriarcales femeninos, que estaban en práctica antes de que la mitología griega adoptase su forma actual, fueron tragados por la cultura patriarcal que prevalece hoy día. (149)
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Diosa del hogar y de los templos, su símbolo era el círculo, se sentía su presencia en la llama viva, transformando casas y templos en lugares sagrados. Hija primogénita de Rea y Cronos, como no participaba en los amoríos y las guerras que salpicaron la mitología griega es la menos conocida entre los principales dioses y diosas, sin embargo era muy venerada, para que una casa se convirtiese en hogar se requería la presencia de Hestia, era un fuego sagrado en el centro del hogar que proporcionaba iluminación, calor y lumbre para cocinar. (150, 151).
Como presencia arquetípica
en la personalidad de una mujer, Hestia proporciona su sentido de integridad
y de totalidad (153). Con su conciencia enfocada hacia adentro, se concentra
en su experiencia subjetiva interna, percibe sintiendo de manera intuitiva qué
es lo que pasa, puede percibir la esencia de una situación, u obtener una comprensión
interna del carácter de otra persona. (154) Puede desapegarse emocionalmente
y no prestar atención a otras personas mientras atiende a sus propias preocupaciones.
Hestia es el arquetipo
activo en las mujeres que consideran que llevar la casa es una actividad llena
de sentido, realizan las tareas del hogar porque les importan en sí mismas y
porque les agrada hacerlas; obtienen una paz interior. Va haciendo sus tareas
caseras con una sensación de que hay mucho tiempo, se absorbe sin prisas y llena
de paz en cada una de las tareas. (155)
Suele permanecer anónima,
a pesar de ser fundamental. (172) Con Hestia como presencia interna una mujer
no está “apegada” a la gente, se siente completa tal como es, su ego no está
en juego. (157)
Los excesos de todos los
demás arquetipos son mejorados por el consejo sensato de Hestia.
Es un punto de conexión
con el centro interno, es el “punto tranquilo”, el Ser en un nivel espiritual
en el que conexión y desapego son paradójicamente la misma cosa. Cuando este
arquetipo proporciona una conexión con el centro interno y un estado de conexión
con los demás, es una expresión del ser. (159)
Hestia ha sido olvidada
y desvalorizada, cuando se olvidan y dejan de honrarse los valores femeninos
hestianos, se disminuye o se pierde la importancia del santuario interno -ese
ir hacia dentro para encontrar paz y sentido a las cosas- y de la familia como
lugar sagrado y fuente de calidez, desaparece el sentido de la relación subyacente
con los demás, la necesidad de estar unidos por un vínculo espiritual común.
(160)
Una mujer Hestia es una
persona tranquila y fácil de carácter, cuya presencia crea una atmósfera de
calor y de orden pacífico. (163)
De niña es agradable, puede
ser complaciente pero cuando se le deja sola, juega satisfecha sin dirección,
posee una cualidad tranquila y autosuficiente, y hace poco por llamar la atención
hacia sí misma. (164) Dependiendo de la educación y el apoyo que reciba, sus
rasgos Hestia se pueden acentuar o disminuir, pero siempre conserva una cualidad
de independencia y de desapego, una ecuanimidad emocional que procede de estar
centrada. (166) En una familia conflictiva se retira hacia adentro para procurarse
consuelo en medio del dolor, sintiéndose ajena en su casa. (165)
Una mujer Hestia carece
de ambición y de impulso, no pretende reconocimiento ni valora el poder, y son
ajenas a ellas las estrategias para seguir adelante. (167) Suelen tener unas
pocas buenas amigas con las que les gusta estar de vez en cuando. Su don consiste
en escuchar con un corazón compasivo, permaneciendo centrada en medio de cualquier
perturbación que una amiga le traiga. (168)
Para ellas la sexualidad
está dormida hasta que se inicia cada relación sexual (169) Encaja en la idea
anticuada de “una buena esposa”, sin embargo mantiene una autonomía interna,
no necesita a un hombre para sentirse emocionalmente realizada. Sin él, la vida
sería diferente, pero no perdería el sentido de su vida o sus metas. (170) Frecuentemente,
una mujer Hestia atrae hombres que miran a las mujeres, como a la virgen o como
putas. (170) No tiene grandes ambiciones para sus hijos y les permite, en consecuencia,
ser ellos mismos; puede tener dificultades para apoyarlos en grandes proyectos,
y en situaciones sociales o competitivas. (172)
Dificultades Psicológicas:
Identificación con Hestia. Vivir como
una Hestia significa permanecer voluntariamente velada, anónima,
como una no entidad que, sin embargo,
tiene una posición fundamental en el hogar; ésto tiene sus desventajas, nadie
toma en consideración sus sentimientos, carece de capacidad de afirmación, puede
ahogar la expresión directa de sus sentimientos, como no es muy expresiva, las
personas que le importan pueden ignorar que ella existe. Cuando alguien quiere
ser amado por una mujer Hestia, nunca está seguro de ello: su calidez parece
impersonal. (174)
Desvalorización de Hestia. Sin la seguridad y la estabilidad de las instituciones
para toda la vida (una plaza laboral, matrimonio), puede estar en decidida desventaja
al enfrentarse al exterior: se siente como una tortuga sin su caparazón, de
la que se espera que compita en una carrera de ratas. Con mucha facilidad la
desvalorizan y la miran por encima del hombro los árbitros sociales, ésto tiene
un efecto negativo en su autoestima. (175)
Vías de desarrollo personal:
La formación de una persona socialmente agradable.
En sentido junguiano, una máscara de adaptación social para presentar al mundo.
(176)
La adquisición de la capacidad de expresarse con firmeza.
Tener partes de su psique que puedan ayudarle a ser activa, expresiva y a expresarse
con firmeza, por medio de Artemisa, Atenea, o su ánimus. (177)
El mantenimiento de su propio centro: permanecer fiel a Hestia. Resistir a las fuerzas intelectuales y emocionales que pueden sacar a una mujer de su centro. Cuando se permite al escepticismo “masculino” científico penetrar la experiencia espiritual y pedir “pruebas”, la invasión viola invariablemente el sentido de incolumidad y de significado de la mujer. O cuando es ahogada por sentimientos oceánicos o por contenidos que manan del inconsciente. Necesita buscar su integridad en la soledad. En la tranquilidad silenciosa puede encontrar de manera intuitiva, una vez más, su camino de vuelta al centro. (180)
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Los romanos la conocieron como Juno, era la diosa del matrimonio, esposa de Zeus; sus símbolos eran la vaca, la vía láctea. (189) Hija de Rea y de cronos. Hera tenía 2 aspectos que contrastaban entre sí: era solemnemente reverenciada y venerada en rituales como una poderosa diosa del matrimonio, y fue denigrada por Homero como vengativa, pendenciera y arpía celosa. (190) Zeus se transformó en un tembloroso y conmovedor pajarillo, del que Hera se compadeció; Zeus se despojó de su disfraz e intentó forzarla. Ella resistió sus impulsos amorosos hasta que él le prometió casarse con ella. Cuando acabó la luna de miel, se acabó todo el resto. (190) En sus rituales, en primavera era Hera la doncella, en verano y otoño Hera la realizada (al casarse), y en invierno Hera la viuda. (192).
Más que ninguna otra diosa,
posee atributos marcadamente positivos y negativos. Ante todo, el arquetipo
de Hera representa a la mujer que anhela casarse, se siente fundamentalmente
incompleta sin una pareja. Necesita el prestigio, el respeto y la honorabilidad
que conlleva para ella el matrimonio, y quiere ser reconocida como “señora de
Alguien” (193). Cuando Hera es su arquetipo, una novia puede sentirse como una
diosa el día de su boda. (194)
Una mujer Hera disfruta
haciendo de su marido el centro de su vida. Tanto sus hijos(as) como otras personas
saben que su marido es lo primero. En la infancia juega a “papás y mamás” con
algún compañero de juegos (200). Ya joven puede que se aferre a una imagen idealizada
de matrimonio y lo busque para sí como una vía para salir de una mala situación
familiar; en mejores circunstancias, ve en el matrimonio estable de sus padres
lo que quiere para sí misma (201). Ya casada, si trabaja, sólo superficialmente
parecerá como si la mujer Hera estuviera en un matrimonio de profesionales iguales:
su verdadera carrera es su matrimonio. (203) Se relaciona con otras mujeres
casadas como parte de una pareja (204).
Una mujer Hera coloca en
un marido la expectativa arquetípica de que él la realizará, lo que la hace
muy vulnerable a la frustración. Es atraída por un hombre competente y con éxito,
a veces es susceptible a la combinación de pobre pequeña criatura con necesidad
de calor y gran hombre poderoso (205). Con independencia de las insatisfacciones
de su matrimonio, una mujer Hera es la menos inclinada a pedir un divorcio.
Una mujer Hera puede soportar los malos tratos. Se siente casada en lo más profundo
de su núcleo interno. En su mente, siempre será una esposa. (209)
Suele tener hijos como
parte del rol de esposa. Cuando una mujer Hera debe decidir entre su marido
o sus hijos, normalmente sacrificará los mejores intereses de éstos para conservar
a su esposo. (210) A la muerte de su marido, una mujer Hera que no haya desarrollado
otros aspectos de su sí-misma, puede ir del duelo a una depresión crónica, a
la deriva y solitaria. (212)
Dificultades Psicológicas:
Expectativas frustradas: presupone que tanto ella como su marido serán transformados
por el matrimonio. Después de la ceremonia, quizá esté profunda e irracionalmente
decepcionada y sienta que él la engañó, como si le hubiera prometido implícitamente
a ella algo que no cumplió. (214)
Atrapada entre el arquetipo y la cultura:
puede ser propulsada al matrimonio e igualmente quedarse atrapada en él, a causa
de fuerzas arquetípicas y culturales que actúan al unísono. (215)
Oprimida u opresora: este arquetipo puede oprimir a las mujeres. La actitud opresora
varía desde tener una actitud crítica hacia los demás hasta comportarse de una
manera abiertamente destructiva.
Síndrome de Medea: Medea fue una mujer que mató a sus propios hijos para vengarse
de su hombre por haberla abandonado. Cuando una mujer se une a un hombre mediante
la doble intervención de Hera y de Afrodita, su instinto de emparejarse y su
pasión por él la fuerzan a poner la relación por encima de cualquier otra cosa;
dejará su familia, traicionará sus valores, y “matará” los lazos familiares
si es necesario. (218) Hera reacciona a la pérdida y al dolor con rabia, celos
y actividad (197), hostil y rechazada suele hacer daño a otros, en vez de perjudicar
al hombre que la engañó, del que es emocionalmente dependiente, especialmente
hace daño a los hijos. (219) La actitud de venganza es una especie de juego
de prestidigitación, que hace que una mujer Hera se sienta poderosa en vez de
rechazada. (198)
Vías de desarrollo personal:
Evolucionar más allá de Hera.
En un matrimonio tradicional el marido y la mujer son mitades de un todo; esta
especialización de tareas no estimula la totalidad dentro de cada persona. Así
se restringen las competencias de una mujer, que puede darse cuenta de que ella
está moldeada para un papel que, en el mejor de los casos, la limita y, en el
peor, la destruye. Debe alinearse consciente y repetidamente con otras diosas
que le permitan desarrollarse más allá. (220 y 221)
El matrimonio como expectativa de crecimiento personal.
Para crecer personalmente, la mujer Hera debe decidir una y otra vez en quién
confiar: en esa Hera llena de sospechas que está dentro de ella o en su marido.
(221)
Transformar la rabia y el dolor en obras creativas: la solución
de Hefestos. Hefestos
tenía su forja dentro de un volcán, una mujer puede trabajar artesanalmente
y en este proceso quedar metafóricamente transformada por el fuego de sus emociones
en una artesana, en lugar de consumirse o ser destruida; pintar, escribir, para
sublimar la rabia. (222)
Afirmar la posibilidad de reconciliación: realidad contra mito.
Una vez que un hombre la ha abandonado tiene dificultades en aceptar la realidad,
cree que él volverá, tiene que aceptar la realidad en lugar de negarla, sólo
entonces puede llorar la pérdida y continuar con su vida. Si hay reconciliación,
ella tiene que renunciar y abandonar sus esperanzas de que él pudiera cambiar,
y dejar el papel de la Hera escogida como víctima y vengativa.
Reciclarse a sí misma. La posibilidad de completar un círculo y empezar uno nuevo, una relación, una etapa de la vida, un matrimonio, una creencia. (223)
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Diosa de las cosechas, nutridora y madre. Su principal símbolo era una espiga de trigo maduro. En Roma le llamaron Ceres. Segunda hija de Rea y de Cronos, fue la cuarta consorte real de Zeus, tuvieron una hija, Perséfone, quien fue raptada y violada por Hades con el consentimiento de Zeus. Deméter se deprimió, luego, furiosa, se negó a que algo creciera sobre la tierra hasta que le fuera devuelta Perséfone, lo que finalmente Zeus ordenó, ante la hambruna humana.
Deméter es el arquetipo
de la madre, representa el instinto maternal, realizado a través del embarazo
o mediante el suministro de alimento físico, psicológico o espiritual a otros
o a una causa. Motiva a la mujer a nutrir a los demás, a ser generosa y a dar,
y a encontrar satisfacción como cuidadora y proveedora. (229) Cuando está en
juego el bienestar de sus hijos, la obstinación, paciencia y perseverancia son
cualidades suyas que pueden influir a un hombre o institución poderosa. (232)
En sus relaciones es nutridora
y protectora, útil y generosa. Proporciona todo lo que se necesite. Es sólida
y eficaz. Suele ser generosa, directa, altruista y leal a personas y principios.
Posee fuertes convicciones y es difícil hacerle cambiar de opinión cuando algo
o alguien que es importante para ella está involucrado. (236)
De pequeñas suelen mecer
muñecas-bebés. (236) A veces se da una inversión de papeles en el caso de padres
inmaduros o incompetentes, o tal vez se convierta en una madre por sustitución
de sus hermanos menores. (237) Si tiene un padre cariñoso y con una actitud
de aprobación, su experiencia de la infancia no reforzará su proclividad arquetípica
a convertirse en víctima. (238)
Al ir a la universidad,
probablemente escogerá una profesión de ayuda a los demás, enseñanza, trabajo
social. No es típicamente ambiciosa, intelectual o competitiva en pos de títulos.
El estatus no es importante para una Deméter. Algunas mujeres Deméter se convierten
en figuras clave en organizaciones, que reciben su energía maternal. Tienen
la visión y fundan la organización, ponen una considerable energía en ella,
y son personalmente responsables de su éxito durante los primeros años. (239)
Con el tiempo, estas organizaciones les pueden ser “secuestradas”.
En sus relaciones con mujeres
no compiten por hombres o por logros. Cualquier envidia o celos de otras mujeres
estará en relación con los hijos. Tienen sólidas amistades con otras mujeres
Deméter, a veces confían más en ellas que en sus maridos para obtener apoyo
emocional o ayuda material. (240) Si tienen una pareja lesbiana, a veces encajan
en un modelo Deméter-Perséfone, con una mujer más joven o menos madura.
En sus relaciones con hombres
-“los hombres son como niños”- no elige, responde a la necesidad que tiene un
hombre de ella: quizá un hombre sensible, inmaduro y desconsiderado que se sienta
incomprendido por el mundo; o puede ser un sociópata incapaz de amar que exagera
sus necesidades, un explotador inconsciente a quien Deméter no logra decirle
“no”; o el hombre que quiere “una chica exactamente como la que se casó con
papá” que sea una buena madre para él. También el “hombre de familia” se siente
atraído por ella, desea formar una familia, es maduro emocionalmente y la ayuda
a realizarse a través de la crianza de los hijos. Los otros 3 tipos ven a los
hijos como rivales en la competencia por el amor de su pareja Deméter. (243,
244)
Se perciben a sí mismas
como buenas madres que siempre tienen presente lo mejor para sus hijos. Si un
hijo adulto le manifiesta resentimiento, la mujer Deméter se siente profundamente
herida y confusa. Sólo es consciente de sus intenciones positivas, no de los
elementos negativos que pudo introducir en la relación. (245) El aspecto destructivo
de Deméter se expresa reteniendo lo que otros necesitan. Si son Deméter “después
del rapto”, al estar afligidas “dejan de funcionar”, negando cuidados, alimento,
puede que retengan la aprobación cuando crecen sus hijos y se van independizando,
al sentirse menos necesitadas y rechazadas. (235)
O puede sentirse culpable
de cualquier acontecimiento que tenga un efecto adverso en sus hijas/os. Hasta
que tenga una comprensión interna de sus esperanzas poco realistas de ser una
madre perfecta, espera ser omnisciente y todopoderosa, con la intención de proteger
puede volverse excesivamente controladora, de modo que algunos de sus hijos/as
nunca corten el cordón umbilical psicológico. Otros, puede que rompan con ella
y se marchen de casa en un esfuerzo por llevar sus propias vidas. Otro modelo
negativo de madre Deméter es la que no puede decir que no a sus hijos y cría
pequeños tiranos. (247, 248)
Dificultades Psicológicas:
Relacionadas con ser elegidas
como víctimas, con poder y control, con expresión de cólera y depresión.
Identificación con Deméter. Su instinto
de nutrir puede agotarla. Para crecer, debe ser capaz de escoger cuando, cómo
y a quién dar. (251)
El instinto maternal. Puede que quede embarazada “por accidente”. Debe ser capaz
de escoger cuándo y con quién quiere tener un bebé. (252)
El refuerzo de la dependencia.
Con sus intentos por ser indispensables o controlarlo todo, hacen que los demás
se comporten como niños incapaces. Evolucionan cuando abandonan su necesidad
de mantener dependientes a los demás, al hacerlo la dependencia recíproca puede
convertirse en mutuo amor y respeto. (254)
Conducta agresiva-pasiva. Incapaz de decir no, consigue verse sobrecargada, al
sentirse enfadada descarta sus sentimientos como poco generosos y continua trabajando,
entonces comienza a “olvidar” encargos, citas, a llegar tarde, expresando inconscientemente
su hostilidad. La conducta agresiva-pasiva le hace parecer incompetente y sentirse
culpable. Necesita hacerse consciente de sus necesidades (que ella misma suprime),
y de su irritación porque dichas necesidades son descartadas por los demás,
y entonces aprender a decir no, y a solicitar lo que necesita. (255)
Depresión: el nido vacío y el sentimiento de vacuidad.
En el máximo de intensidad del arquetipo, una mujer puede llegar a una grave
depresión convulsiva o apática al perder su rol maternal. La hostilidad se encuentra
subyacente en su depresión, está enojada porque se le ha quitado una causa que
daba sentido a su vida (256). Se obsesiona con su sentimiento de pérdida y limita
sus intereses, hace que los demás se sientan a la defensiva, culpables, enfadados
o impotentes. (234) Para prevenir ésto, necesita tomar cuatro medidas importantes:
aprender a expresar la cólera, aprender a decir no, aprender a “desapegarse
y dejar crecer”, y desarrollar otras diosas dentro de sí. (256)
Vías de desarrollo personal:
Hacerse consciente de sus
sentimientos y comportamientos negativos hacia quienes ama. Reconocerlos constituye
el mayor obstáculo, cambiar su conducta es la tarea más sencilla. (257)
Convertirse en su propia buena madre.
Aprender a centrar en sí misma la preocupación por cuidar, cuidándose.
Trascender a Deméter. Desarrollar otros arquetipos para prevenir una depresión.
(258)
Recuperarse de la depresión. Una Deméter deprimida ha sufrido una pérdida significativa, una relación, un rol, un trabajo, un ideal, una organización. Tiene dos vías para recuperarse: enfrentar su pérdida mediante el amor y el cuidado a otra persona; y el retorno del arquetipo de la juventud, que suele suceder al llanto y a la cólera, al pasar el tiempo, vuelve a ser ella misma, reuniéndose con esa parte de sí misma que estaba ausente. También es posible que emerja de un periodo de sufrimiento con una mayor sabiduría y comprensión espiritual. (259, 260)
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La doncella y reina del mundo subterráneo, mujer receptiva e hija de la madre. Los romanos la conocieron como Proserpina o Cora. Los griegos la veneraron como la Koré (“joven adolescente”), y como reina del mundo subterráneo. Figura central de los misterios de Eleusis. (261) fue la única hija de Deméter y Zeus. Siendo doncella fue raptada y violada por hades, quien la llevó al mundo subterráneo.
Si es Perséfone quien proporciona
la estructura de la personalidad, predispone a una mujer a no actuar, sino a
dejarse actuar en función de los demás: a ser complaciente en la acción, pero
pasiva en su actitud. (264)
La Koré representa a la
joven adolescente que no sabe quién es y todavía no es consciente de sus deseos
y de sus propias fuerzas. En ocasiones pasa el tiempo y nunca se comprometen
con una relación, un trabajo, un objetivo; aunque lo tengan, hagan lo que hagan,
no parece que sea “de verdad”. Viven a la espera de que alguien o algo transforme
sus vidas. (264)
Perséfone y Deméter representan
un patrón común madre-hija. La hija quiere agradar a su madre. Su deseo la impulsa
a ser “una buena chica” obediente, complaciente, prudente. Puede que la madre
refuerce la dependencia de la hija para mantenerla cerca. (265)
El mundo subterráneo puede
representar el inconsciente personal. Perséfone, como reina y guía del mundo
subterráneo, representa la capacidad de ir y venir entre la realidad basada
en el ego, o mundo “real”, y el inconsciente, o la realidad arquetípica de la
psique. (268) Perséfone es la juventud, la vitalidad y el potencial para un
nuevo crecimiento. Tiene la capacidad de esperar a que la situación cambie o
a que los sentimientos se clarifiquen, para poder actuar de manera eficaz. Una
actitud de benevolencia hacia una misma, de receptividad hacia la propia psique.
(270)
De niña es tranquila, sin
pretensiones, complaciente, tímida. Con apoyo puede aprender a confiar en su
propia vida interior para saber qué es lo que quiere hacer, sus preferencias
le llegan de manera subjetiva, siente por dentro lo que tiene que hacer. (272,273)
En tareas a largo plazo
suele irlas aplazando, como si esperase ser rescatada o como si tuviera todo
el tiempo del mundo. (275) Perséfone cambia totalmente si madura hasta convertirse
en la reina del mundo subterráneo. Entonces es probable que entre en un campo
creativo, psicológico o espiritual, lo que haga, habitualmente es algo profundamente
personal. (276)
La receptividad innata
de una mujer tipo Perséfone la hace muy maleable, es como un camaleón, inconscientemente
puede “probarse” cualquier cosa que los demás esperen de ella. (266). Con los
hombres es una mujer niña, con una actitud de joven permanente y de no autoafirmación,
con una sexualidad aún no despierta (267). Tres clases de hombres la eligen:
los que son tan jóvenes e inexpertos como ella, “hombres rudos”, y hombres que
se encuentra incómodos con mujeres “maduras”. (276) En ocasiones atraviesa una
fase en la que es el objeto a poseer en una lucha de poder entre su madre y
un hombre, (277) si comparte su destino con él y consuma la ruptura, puede haber
empezado su proceso de convertirse en alguien separado y autónomo. (278)
Cuando son novias sin quererlo
realmente, hacen un compromiso parcial. A veces al tener hijos, piensan en su
propia madre como en una “madre real” y de sí misma como en alguien que está
jugando el papel (280). En la mediana edad, al surgir barreras reales que le
hacen tomar conciencia de que sus sueños de otro tiempo son ahora imposibles,
puede caer en una depresión. (282)
Si a lo largo de su vida
una mujer Perséfone ha evolucionado de Koré a reina del mundo subterráneo, a
los sesenta y cinco años, puede tener la presencia regia de una anciana sabia,
que conoce los misterios que dan sentido a la vida y a la muerte. Ha tenido
experiencias místicas o psíquicas y ha abierto una fuente de espiritualidad
en lo profundo de si misma. (283)
Dificultades Psicológicas:
De entre las siete diosas,
es la más indiferenciada y la que menos forma tiene; no obstante, también es
la que representa más vías posibles de crecimiento personal.
Identificación con Perséfone, la Koré.
Significa ser la eterna niña que no se compromete con nada ni con nadie,
vive en una tierra de nunca jamás, jugando sin rumbo en la vida. (284)
Los escollos de Perséfone: defectos de carácter.
El carácter taimado, la mentira y la manipulación son problemas potenciales,
ya que pueden aprender a conseguir lo que quieren de manera indirecta, y no
quieren que la gente se enfurezca con ellas. El narcisismo es otro elemento
que sortear: ¿qué aspecto tengo?, ¿parezco inteligente? Pueden llegar a estar
ansiosamente centradas en sí mismas. (286)
En el mundo subterráneo: la enfermedad
psicológica. Es susceptible de sufrir una depresión cuando está dominada
y limitada por personas que mantienen su dependencia de ellas. No se expresa,
acumula su cólera, se agarra a sus sentimientos negativos y se deprime. Es una
depresión casi oculta, no come y no tiene nada qué decir, es como una flor marchita,
que puede pasar desapercibida. (287) Algunas se retiran a un mundo de imágenes
internas cuando el mundo real parece demasiado difícil o exigente. Sin embargo,
en algún punto, lo que parecía un santuario puede convertirse en una prisión.
La mujer Perséfone que sale de una enfermedad psicótica, puede aprender a evolucionar,
a expresarse afirmándose y a volverse independiente; puede que obtenga un discernimiento
reflexivo que intuye el significado simbólico de los acontecimientos. (289)
Vías de desarrollo personal:
Para hacer un compromiso
(casarse o seguir una carrera), debe decidirse y decir que sí sin cruzar los
dedos mentalmente, para transformarse y convertirse de una niña eterna en una
mujer madura. Puede ir más allá de Perséfone, la Koré, si tiene que enfrentar
la vida por sí misma y cuidar de sí. (289) Puede evolucionar en varias direcciones:
Volverse una mujer apasionada y sexual.
Si luego de años, deja de sentir que está prisionera de un marido opresivo y
egoísta; cuando es capaz de verle como un hombre vulnerable, decente e imperfecto,
puede apreciarle y amarle, y verle como a Dionisos, el evocador de la pasión.
(291)
El descubrimiento de una capacidad para la experiencia religiosa
extática.
El desarrollo del potencial de médium o personas psíquicas.
El carácter difuso de su personalidad, con su receptividad generalizada, facilita
la recepción de percepciones extrasensoriales. (292)
Volverse una guía del mundo subterráneo. Luego que desciende al interior de sus propias profundidades, puede hacer de mediadora entre la realidad ordinaria y la no ordinaria. Si puede transmitir lo que ha aprendido de sus experiencias irracionales, visiones, alucinaciones, encuentros espirituales, puede convertirse en una guía para los demás. (293)
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Diosa del amor y de la belleza, mujer creativa y amante. Los romanos la llamaron Venus. Se la asociaba con las palomas, los cisnes, las rosas, las manzanas doradas, y las sensuales granadas rojas. Simboliza el poder transformador y creativo del amor. (305, 306).
El arquetipo de Afrodita
rige el disfrute del amor, la belleza, la sexualidad y la sensualidad de las
mujeres, las impulsa a realizar las funciones creativa y procreativa. Una mujer
que se enamora de alguien que está enamorado de ella, se siente atractiva y
sensual, una amante arquetípica. (311)
Cuando Afrodita está presente
como el arquetipo principal en la personalidad de una mujer, se enamora con
frecuencia y facilidad, y tiene atractivo sexual. (312)
Este arquetipo puede entrar
en la conciencia de dos maneras: en una espectacular iniciación, (313) o cuando
el aumento de la confianza y del amor, junto con la reducción paulatina de la
inhibición, precede al “nacimiento” de Afrodita. Puede convertir a una mujer
en un recipiente de procreación si no practica el control de la natalidad. (314)
Constituye una tremenda
fuerza para el cambio. A través de ella fluye la atracción, la unión, la fertilización,
la incubación y el nacimiento: de una nueva vida, una obra de arte, una teoría,
una relación, una danza, un poema, etc. (315) Es el arquetipo más involucrado
en la experiencia sensual o sensorial. (316)
El arquetipo de Afrodita
crea un carisma personal, un magnetismo o electricidad, una sensualidad natural
y espontánea, más allá de la apariencia. (318) De pequeña, tal vez fuese una
inocente seductora, que disfrutaba ser el centro de la atención y llevar bonitos
vestidos, puede tener prisa por crecer, arreglarse y maquillarse, y disfruta
de la respuesta que obtiene a sus alegres coqueteos. (318)
Los padres pueden reaccionar
a la sexualidad emergente de sus hijas Afrodita de muchas maneras, provocando
conflictos que crean distancia física y emocional; o pueden volverse abiertamente
estrictos, prohibiendo o controlando las citas; otros padres mantienen una actitud
de seducción. Las madres en ocasiones se vuelven estrictas y controladoras,
o reaccionan de manera competitiva, sintiéndose amenazadas y siendo hostiles
con sus hijas. Los padres más valiosos para sus hijas no sobrevaloran ni ponen
excesivo acento en las cualidades de Afrodita y no las tratan como lindos objetos.
(320)
La joven Afrodita puede
verse atrapada entre la agitación sexual producida en su interior, y las reacciones
de los demás. Dada la doble moral, necesitan desarrollar conscientemente modos
de protegerse (de un embarazo, de enfermedades de transmisión sexual, de los
juicios sociales) si optan por expresar el arquetipo. (321)
El trabajo que no implica
emocionalmente a una mujer Afrodita no le interesa. Le gusta la variedad y la
intensidad, da todo de sí cuando puede entregarse por completo de una manera
creativa, no planifica el éxito de su labor. Puede odiar o adorar su trabajo.
(322)
Suelen gravitar alrededor
de hombres que no son necesariamente buenos para ellas o con ellas. Pueden ser
hombres creativos, complejos, con bruscos cambios de humor, o emocionales, que
no ambicionan cimas profesionales ni posiciones de autoridad, ni desean estar
a la cabeza de un hogar ni ser maridos o padres, como Hefestos, Ares, o Hermes.
Dependiendo de la salud psicológica de ambos, estas relaciones pueden funcionar
excelentemente, o no. (323)
En sus relaciones con mujeres,
cuanto menos consciente es o menos se responsabiliza del efecto que produce
en los hombres, más puede ser un elemento perturbador, en reuniones, trabajo,
al estimular los celos y el miedo a la pérdida en otras mujeres. (327) Suele
tener un amplio círculo de amigas (ninguna tipo Hera) y conocidas que disfrutan
de su espontaneidad y atractivo. Una mujer Afrodita lesbiana se diferencia de
una heterosexual sólo en su preferencia sexual. Queriendo experimentar “todo
lo que la vida puede ofrecer”, suele tener relaciones con hombres y con mujeres.
(328)
A sus hijos, les infunde
un sentimiento de ser especial que puede proporcionarle confianza y ayudarle
a desarrollar sus capacidades y talentos. Pero, cuando falta Deméter, sus hijas/os
se deleitan en un momento al recibir su atención total, y a continuación se
quedan tristes y desconcertadas/os cuando ésta se dirige hacia otro lado. (329)
La inevitabilidad de envejecer
puede que sea una realidad devastadora para la mujer Afrodita si su atractivo
ha sido su principal fuente de gratificación. Sin embargo, la mediana edad no
es un periodo difícil para las mujeres Afrodita que están involucradas en un
trabajo creativo. (331)
Dificultades Psicológicas:
No es cosa fácil tener
a Afrodita como un arquetipo convulsivo. Le gustan los hombres y les atrae hacia
ellas con su atractivo y su interés por ellos. Si ella se identifica con Afrodita,
llevará a cabo su deseo sin considerar las consecuencias, que pueden ser la
condena social, una serie de relaciones superficiales, una posible explotación
por los hombres que sólo pretenden tener una relación sexual con ella, y la
subsiguiente pérdida de la autoestima. Tiene que saber cómo contener a Afrodita
en tales circunstancias, y cómo responder en otras: cómo escoger sensatamente
“cuándo y con quién”, y cómo no ser empujada por el arquetipo a situaciones
destructivas. (332) Su manera cálida y atenta de relacionarse también puede
ser tergiversada por hombres, puede aprender a enfriar el ardor en ciernes de
un hombre cuyas esperanzas no desea alentar.
Negándose a Afrodita. Si una mujer Afrodita es educada en una atmósfera que condena
la sexualidad en las mujeres, la culpabilidad y el conflicto de expresar su
naturaleza de Afrodita la lleva a sentirse deprimida u obsesionada. Y si se
las arregla tan bien como para poder suprimir su sexualidad y su sensualidad
de su conciencia, perderá el contacto con una parte esencial de su yo real,
junto con su vitalidad y espontaneidad. (333)
Desventajas de vivir en el presente.
Puede actuar como si sus acciones no produjeran consecuencias en el futuro (incluso
en lo económico) y/o no existieran lealtades que pudieran entrar en conflicto.
Con la experiencia aprende que las personas quedan heridas y se enfadan cuando
se las trata según la máxima “si te he visto no me acuerdo”. (333)
Víctimas del amor. Los hombres pueden convertirse en víctimas cuando una mujer
Afrodita les quiere y les abandona. Ella se enamora muy fácilmente. Debe aprender
a permanecer con alguien y amarlo con todas sus imperfecciones: alguien que
es un ser humano imperfecto y no un dios. (334)
La “maldición” del amor. El poder de la diosa Afrodita de hacer amar a los demás
podía ser destructivo. Por ejemplo, la mujer está enamorada de un hombre que
la maltrata o la desprecia, o está enamorada de un hombre que deja claro que
no quiere tener nada que ver con ella. (335) Librarse de esta maldición es difícil,
la mujer tiene que ver la destructividad de su apego emocional y querer que
la relación se acabe.
Vías de desarrollo personal:
El conocimiento acerca
de su patrón arquetípico ayuda a las mujeres Afrodita a liberarse de la culpabilidad
de ser quienes son.
El mito de psiquis: una metáfora del desarrollo psicológico.
Psiquis es una mujer mortal embarazada a la que Afrodita le encarga cuatro tareas
para permitirle reunirse con su esposo Eros. Cada tarea tiene un importante
significado simbólico, son capacidades a desarrollar:
1ª Seleccionar las semillas.
Al tomar una decisión crucial, ha de mirar honradamente dentro de sí, examinar
sus sentimientos, motivaciones y valores, y separar lo realmente importante
de lo que es insignificante, aprendiendo a permanecer en una situación confusa
y no actuar hasta que surge la claridad. (338)
2ª Conseguir algunas vedijas
de oro. Adquirir poder sin ser destruida en el intento. Observar, esperar y
adquirir gradualmente poder de manera indirecta y, al mismo tiempo, seguir siendo
una persona compasiva. (339)
3ª Llenar el frasco de
cristal. Capacidad de ver el paisaje desde una perspectiva distante y abatirse
sobre su presa cuando es necesario, poner un poco de distancia emocional en
sus relaciones, para ver los patrones de comportamiento en su totalidad. (340)
4ª Aprender a decir que no. Le pedirán ayuda, y en tres ocasiones deberá “endurecer su corazón a la compasión”, ignorar sus ruegos y continuar su camino. Así, ejercita su capacidad de decisión, no permite que se le impongan, y sigue sus propios objetivos. (341)